Tras un buen paseo en el que atravesamos el parque de la calle Cuarte, para cruzar el canal imperial y adentrándonos en el Parque José Antonio Labordeta, llegamos a los viveros donde Pilar (responsable de los viveros) y dos voluntarios, nos dieron la bienvenida y nos explicaron lo que íbamos a realizar en el tiempo que estuviéramos ahí.
Descrubrimos que los viveros son una especie de "criaderos" de plantas y árboles, que cuidan y miman hasta que tienen el suficiente tamaño como para poder trasplantarlos a cualquier punto de la ciudad de Zaragoza. Incluso descubrimos que ahí se guardan las palmeras enormes que componen en el belén que se coloca en la Plaza del Pilar todas las navidades. A las cuales aprovechamos para echar un poco de tierra y comprobamos que por muy fuertes que estamos, resultan imposibles de mover.
Continuamos el paseo por los viveros y fuimos descubriendo diferentes árboles y plantas, algunas incluso venenosas y durante toda la visita estuvimos acompañados de unos simpáticos patos.
Finalmente, tuvimos la suerte de convertirnos en jardineros por un día y plantar nuestra propia planta, eso sí, con mucho cariño y ración extra de mimicos que luego nos llevamos a casa.
Agotados y hambrientos después de tanta actividad, nos acercamos al Parque Grande para almorzar y jugar un poco libremente en uno de los pulmones verdes de nuestra ciudad.
Hasta nos dio tiempo de jugar a la "zapatilla por detrás".
Fue una mañana diferente que disfrutamos mucho. En este enlace tenéis acceso al álbum completo.
Saludicos.
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